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Biografía


EL TREN NEBBIA
Por GILLESPI -
Así como Los Beatles emergieron de una ciudad portuaria como Liverpool, nuestro rock argentino no se quedó atrás. Allá por 1965 se editaba el disco de una banda rosarina que cambiaría el destino de la música popular de nuestro país. Los Gatos Salvajes había encontrado en el jovencito Litto Nebbia un cantante diferente y una verdadera usina compositiva para el grupo. El tiempo de los covers de grupos anglo quedarían atrás en el recuerdo y los novedosos rocanrolees en español se abrirían paso hasta llegar a conquistar la inalcanzable ciudad de Buenos Aires (algo parecido pasó con los Beatles de Liverpool a Londres). Litto Nebbia quien había de debutado como cantante de boleros a los seis años, dedicaba los días enteros a componer música. Existía una necesidad íntima de componer cosas nuevas, darle forma a ideas y construir nuevas canciones a partir de pequeñas estructuras musicales. El compositor suele ser algo levemente diferente al músico a secas. Mientras el 90 por ciento de los músicos sólo pretende tocar cada vez mejor su instrumento, existe un 10 restante que focaliza en la obra, es una idea musical más bien arquitectónica. La de crear algo donde antes no había nada. Nebbia es de ese grupo de artistas.
A poco de disolverse Los Gatos Salvajes, en el cual cada integrante tenía una idea diferente del grupo, Nebbia decide mudarse de Rosario a Buenos Aires con sólo 15 años de edad, gracias a una carta firmada por sus padres y sellada en la comisaría del barrio. Así es como forman Los gatos (a secas) junto a sus compañeros Ciro Fogliata en órgano, Oscar Moro en batería, Alfredo Toth en bajo y Kay Galiffi en guitarra.
Un interesante contrato con la producción del programa “La Escala Musical” (algo así como la competencia televisiva del popular Club del Clan) le serviría de trampolín para actuaciones televisivas y recitales en clubes de barrio. El enorme éxito del tema “La Balsa” y “Ayer Nomás” los llevaría al primer puesto en la venta de discos, y el romance de Nebbia con la música tomaría una velocidad crucero de la cual no descendería jamás.
Los gloriosos discos de Los Gatos serían otra estación en el recorrido del “tren” Nebbia, quien con sus nuevas canciones abastecía su nueva carrera solista. “Rosemary”, “El Bohemio”, “Mujer de los mil días” eran algunas de las canciones que acompañaron esta nueva etapa, mientras el indómito Nebbia experimentaba con el folclore y el jazz junto al percusionista Domingo Cura, el trompetista Gustavo Bergalli o el baterista Néstor Astarita.
La dictadura militar lo empujaría a radicarse en México, donde tuvo que ganarse un lugar entre cientos de artistas locales. Temas como “Sólo se trata de vivir”, “Horizonte” o “Zamba para mi tierra” surgen de esa etapa y fueron los himnos de la vuelta a la democracia argentina en tiempos de Alfonsín. Lejos de quedarse atado a los laureles, las cientos de canciones compuestas por Nebbia no encontraban su cauce natural en las burocráticas formas de los sellos discográficos (acostumbrados a sacar un disco al año de cada artista) y se preguntó por qué él no podía tener su propio sello y hacer lo que quisiera. La respuesta de ello es la creación del sello Melopea, a través del cual Nebbia ha canalizado cientos de discos, que incluyen los suyos propios y además ha propagado la música de otros tantos colegas como los hermanos Fattoruso, Rubén Rada, Roberto “el Polaco” Goyeneche, Enrique “Mono” Villegas, Roberto “Fats” Fernández, Silvina Garré y hasta el humilde escritor de estas líneas (allá por fines de los 80 con mi banda La Sonora del Plata).
La actualidad lo encuentra a Nebbia en plena actividad, incluso con más proyectos que antes. La edición de los dos discos dobles de celebración de los 50 años de rock argentino, en los cuales regrabó 103 canciones de su repertorio con sonidos y arreglos actuales, son una prueba de la fuerza motora que impulsa al “tren” Nebbia hacia nuevas estaciones. Por estos días podemos verlo girando por el país con su flamante octeto, que incluye un grupo completo más el agregado de 3 coristas (conocidos como los reyes del falsete) que le dan un carácter de orquesta y coro a los clásicos inoxidables de este artista inigualable.
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LITTO NEBBIA
Por MELOPEA DISCOS -
Félix Francisco (Litto) Nebbia nació el 21 de julio de 1948 en Rosario, provincia de Santa Fe, República Argentina.
Sus padres, músicos ambos, despertaron en él una temprana e inquebrantable vocación artística. Con apenas 8 años de edad, Litto ya contaba con su propio show radial, en el cual cantaba acompañado por un trío de jazzeros amigos de su padre, y realizaba actuaciones por el interior de su provincia natal.
Inspirado por su padre, quien con el seudónimo artístico de Félix Ocampo fue el primer cantante melódico argentino (llegó a actuar con la orquesta típica del maestro Miguel Caló), Nebbia comenzó a componer canciones a los 12 años de edad. Por aquel entonces, estudió con su madre, Martha Corbacho (Martha Denis artísticamente), cantante, concertista de piano, poetisa y guitarrista. Luego de aprender guitarra se inició en el piano. A los 15 años integró el fundacional grupo Los Gatos Salvajes, con quienes grabó su primer disco, lanzado al mercado en 1965. Este álbum, que incluía ya sus primeras composiciones en castellano, marcó un hito, ya que por aquel entonces la música joven imperante a nivel comercial era exclusivamente extranjera. Quizás por esto, pese a algunos éxitos menores, el grupo no logró el reconocimiento que merecía, disolviéndose en 1966. En la actualidad ese album está publicado en Europa y E.E.U.U reconocido como el primer disco de Rock de Autor en Castellano.
Mientras sus antiguos compañeros retornaban a Rosario, Nebbia y el organista Ciro Foglíatta permanecieron en Buenos Aires, afrontando el desafío de plasmar su idea musical: canciones en castellano, novedosas en sonido, ritmo y armonía, que no sólo representaran a su generación sino que refinaran el aletargado esquema de la canción popular de aquellos días.
Así, en 1967 vuelven a escena con un nuevo grupo, Los Gatos, logrando gran éxito no sólo en la Argentina, donde su primer simple ¨La Balsa" vendió más de 250 mil copias, sino en toda Latinoaménca, con sus discos ocupando siempre los primeros puestos de los rankings discográficos de la región. En 1968, reciben el Nipper de Oro, galardón que otorga en USA el sello RCA (actual Sony) a la revelación joven del año.
Tras varios años de éxito, Los Gatos se separan en 1970. Sus seis álbumes son continuamente reeditados y se han convertido en clásicos no sólo del rock en castellano sino de la música popular argentina en general.
La carrera solista de Nebbia comienza en rigor en 1969, un año antes de la disolución de Los Gatos, con la edición de ¨Litto Nebbia¨, su album debut, que incluye clásicos como ¨Rosemary¨, ¨Mujer de los 1000 días¨ y ¨Deja que conozca el mundo de hoy¨. Ya entonces, en esa fase temprana, se revela como un artista sensible e inquieto, reacio a las categorizaciones y a toda restricción genérica o estilística que entorpezca su libertad creativa.
A partir de 1970, ya separado de Los Gatos, profundiza esa tendencia, también pionera entre los artistas del rock local, en álbumes que lo acercan al jazz (¨Nebbia´s Band¨, 1970), al folklore (¨Despertemos en América¨, 1972) y a la melancolía tanguera (¨Muerte en la catedral¨, 1973). En este último álbum inaugura su sociedad artística con el contrabajista Jorge ¨Negro¨ González y el baterista Néstor Astarita, dos prominentes figuras de la escena jazzística, que se extenderá, exilio de Nebbia mediante, hasta comienzos de los ´80, legando obras fundamentales como ¨Melopea¨ (1974), ¨Fuera del cielo¨ (1975) y ¨1981¨ (1981), el álbum del retorno, entre otras.
En 1982 une fuerzas con la excelente agrupación cordobesa Los Músicos del Centro, liderada por los hermanos Juan Carlos y Mingui Ingaramo, y deja otros dos trabajos notables: ¨Llegamos de los barcos¨(1982) y ¨En vivo en Obras¨ (1983). Antes, también en 1982, registra ¨Sólo se trata de vivir¨. La canción que da título al álbum, escrita en México en 1979, se convierte inmediatamente en un clásico, el mayor de su carrera solista, versionado por decenas de artistas de las más diversas extracciones, tanto en la Argentina como en el exterior.
En 1983, con ¨Evita, quien quiera oir que oiga¨, incursiona de lleno en la que será a la postre una de sus especialidades: la composición de bandas sonoras para cine y teatro. El tema central del film, ¨Quien quiera oir que oiga¨, coescrito con su director Eduardo Mignogna, es otro clásico ineludible, emblema de una generación estragada por la dictadura militar del 76-83.
A partir de este momento, mediados de los ´80, la actividad de Nebbia, siempre intensa, se torna febril debido a la proliferación de asociaciones con otros artistas, fenómeno paralelo al de su producción estrictamente individual (en 1983, por ejemplo, publica cinco álbumes, sólo o en colaboración). Rubén Rada, Domingo Cura, Lito Vitale, Facundo Cabral, Cuarteto Zupay, Lucho González, Bernardo Baraj, Luis Borda, Ze Renato, Víctor Biglione, Cacho Tejera, los Hnos.Ingaramo, Los Aviadores y el Septeto Argentino son algunos de los artistas con quienes ha encabezado aventuras discográficos en las décadas del ´80 y ´90.
También paralela a su actividad como compositor e intérprete corre la de productor, iniciada a comienzos de su carrera pero establecida definitivamente en 1988 con la fundación de su propio sello, Melopea, con el cual lleva editados más de 500 álbumes de Música Popular Argentina. A todo esto, como se ha dicho, su carrera ¨normal¨ continúa, con nuevos álbumes de canciones sucediéndose cada año o dos. En 1990 reafirma su compromiso con el tango en ¨Homenaje a Gardel y Le Pera¨ , editado también en Francia y Brasil. Repite en 1995 con ¨Nebbia canta Cadícamo¨, presentado en el Teatro General San Martín con el total apoyo del Maestro.
En 1998 musicaliza el ¨Romancero Gitano¨ de Federico García Lorca y cinco años más tarde hace lo propio con ¨Don Juan Tenorio¨ de José Zorrilla, completando el trabajo que dejara inconcluso el gran Waldo de los Ríos. Siguiendo con los homenajes, lanza entre 1999 y 2002 tres álbumes con personales versiones de temas de los Beatles y uno dedicado a Brian Wilson, alma máter de los Beach Boys. Graba dos álbumes para el sello mexicano Pentagrama y otros tantos para el español Nuevos Medios, que se suman a ¨Pequeño manual de vos y yo¨ aparecido en 1997. En 2004 publica el libro ¨Una Mirada¨, colección de anécdotas y reflexiones acompañada además por un CD con material inédito de diversas épocas. Al año siguiente, luego de más de 15 años de tocar en trío (con César Franov en bajo y Horacio López en batería reemplazado luego por Quintino Cinalli), forma ¨La Luz¨, con Ariel Minimal en guitarra, Federico Boaglio en bajo y Daniel Colombres en batería. Con esta banda registra ¨Danza del corazón¨ (2005), ¨El palacio de las flores¨ (2006, de Andrés Calamaro, producido por Nebbia) ¨The Blues¨(2006) ¨The Blues Parte Dos¨ (2007) y “The Blues” Parte Tres (DVD) (2008).
En 2005 lidera la histórica reunión de Los Gatos Salvajes y en 2007 la de Los Gatos, ambas en conmemoración de los 40 años de su surgimiento, que es también el del Rock de Autor en castellano.
Nebbia es autor de más de mil canciones y editó casi un centenar de álbumes propios. Si a esto sumamos sus participaciones como intérprete, arreglador o productor artístico, ha intervenido en más de quinientos álbumes. Todo esto lo convierte en unos de los artistas más prolíficos internacionalmente. Sus temas han sido grabados por reconocidos artistas: Mercedes Sosa, Roberto Goyeneche, Susana Rinaldi, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez, Andrés Calamaro, León Gieco, Ana Belén, Juan Carlos Baglietto, Silvina Garré, Sandra Mihanovich, Facundo Cabral, Adriana Varela, Miguel Cantilo, Leo García, Nito Mestre, Julia Zenko, Frank Pourcell, Domenico Modugno, Nicho Hinojosa, Rubén Rada, Dino Saluzzi, Cacho Tirao, Roberto Fats Fernández, Andrés Calamaro y Horacio Malvicino, entre otros.
La trayectoria de Nebbia ha estado signada, en todas sus etapas, por una permanente necesidad de evolución. Esta necesidad lo ha impulsado, particularmente tras la disolución de Los Gatos, a ampliar su perspectiva musical en todas las direcciones posibles, sin soslayar ningún género ni estilo. Fruto de esta amplitud son sus canciones, de apariencia simple a veces, pero de gran riqueza melódica, armónica y rítmica. Son esas canciones, más allá del contexto musical en que se inscriban, las que definen su personalidad como autor e intérprete y lo tornan inmediatamente reconocible, tanto hoy como en sus comienzos. A través de los años, además, Nebbia ha encarnado como pocos el ideal de la independencia artística, haciendo siempre sólo lo que le gusta, lo que le dicta el corazón, tal como se lo transmitieron sus padres con sabio poder de vocación.
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SOLO SE TRATA DE CANTAR
Por DIARIOLAMAÑANA.COM.AR-
Cincuenta años de escribir canciones todo el tiempo requiere mucha paciencia y vocación dice Litto Nebbia y si él lo dice así será. ¿Quién sería capaz de contradecirle? Ungido como uno de los precursores del rock argentino, en este último medio siglo Nebbia ha creado un increíble corpus de canciones. Increíble por el número, (el rosarino es un artista muy prolífico), pero también por su calidad, su indisimulable toque personal y por la variedad de géneros: rock, baladas, boleros, tango, folklore, jazz, bossa nova, canzonetas, fusión y un largo etcétera.
¿Por qué cincuenta años? Porque el 27 de agosto de 1965 se lanzaba el álbum debut de Los Gatos Salvajes, la primera banda de Litto formada en su Rosario natal.Estos amigos del barrio (Ciro Fogliatta en teclados, Juan Carlos ‘Chango’ Pueblas en guitarras, Guillermo Romero en bajo y José ‘Tito’ Adjaiye en batería) interpretaban las tempraneras canciones de un Nebbia de diecisiete años (‘La respuesta’, ‘Lo que más me gusta de mí’), junto con versiones en español de clásicos del momento (‘Bajo la rambla’, ‘Boleto para pasear’ o el blues de Willie Dixon, ‘Little Red Rooster’).Todavía hay rastros de los festejos del 40 aniversario de Los Gatos Salvajes en el 2005 con las presentaciones en Rosario y Buenos Aires con Andrés Calamaro como invitado, y con disco y DVD editado.
Ciro Fogliatta fue el único que acompañó a Nebbia en el próximo proyecto, Los Gatos, grupo que tuvo un papel preponderante en los inicios del rock local. También están frescas las imágenes de Los Gatos reuniéndose a cuarenta años de su nacimiento. Litto, Ciro, el guitarrista Kay Galifiy el bajista Alfredo Toth. El baterista Oscar Moro había fallecido un año antes (su hijo Juan tocó en un par de temas). En esta oportunidad el invitado fue otro rosarino, Fito Páez. Parte de los recitales quedó registrado en “Los Gatos, Reunión” (2007).
Llegó agosto del 2015 con el número redondo: cincuenta años y vaya si había motivos para festejar. “Comencé a realizar una selección de composiciones, sin ningún orden cronológico - dice Litto en el librito de uno de los discos editados debido al festejo - Sólo compaginar la pura música que me venía a la cabeza. Casi como si me sentara al piano en casa y empezara a tocar ‘Rosemary’ (1969) y al terminar me dijeras: hacé ‘Sólo se trata de vivir’ (1978) y al terminar yo quisiera mostrarte y enganchar ‘Está en tus manos’ (2000).”
La selección fue difícil debido a su prolífica obra y porque además, llegaron los pedidos, de Alex, su pareja, de los músicos de la banda, y de amigos y allegados. Litto pensó una lista para un espectáculo de dos horas y así quedaron 53 canciones. Llegó la hora de armar la banda para la ocasión, de su último grupo, Aire Fresco, con el que grabaron “Varieté Cantabile” (2014) participan Daniel Homer (guitarras), Leopoldo Deza (flauta, teclados) y Daniel Colombres (batería). Se sumó también el bajista Gustavo Giannini, que integra el trío sureño de Nebbia con el que grabaron el disco en vivo “El poderoso trío del Sur” (2014). Finalmente, tres integrantes de Los Reyes del Falsete, los hermanos Nica y Tomás Corley, y Juanchy Cianfagna, en voces y percusiones completaron el Octeto de acompañamiento.
Este mes las canciones salieron al ruedo en la Sala Caras y Caretas, al mismo tiempo que se editaba el disco doble “Litto Nebbia, 50 años de rock argentino”. En su mayoría, los temas grabados son todos conocidos aunque aquí presentan otro ropaje, puede ser un tratamiento rítmico y tímbrico diferente, otro arreglo de voces, nuevas introducciones o pueden estar unidos en un bloque de dos o tres temas, pero, parafraseando a Led Zeppellin, las canciones de Litto Nebbia siguen siendo las mismas.
En un recorrido desordenado citamos la trilogía acústica compuesta por ‘El bohemio’, ‘Canción del horizonte’ y ‘Canción para los inocentes’, éste último, inédito hasta el año pasado, es un tema escrito en 1970 que Nebbia nunca publicó porque tenía la certeza que lo hubiesen prohibido en esos días de gobiernos militares (Onganía, luego Levingston).
Cobran nueva vida dos páginas de la época de Los Gatos, ‘Mañana’, con la frescura inicial intacta, y ‘Déjame buscar felicidad’, que parece escrita ayer.También merecen una mención especial las inoxidables ‘Yo no permito’, con nuevo tratamiento rítmico. “Yo no permito que me impidan seguir…” dice Litto en este himno que lo retrata en cuerpo y alma; y ‘Nueva zamba para mi tierra’ en una remozada versión con aires pastorales. Compuesta durante su exilio mexicano, esta canción tiene una anécdota que involucra a Bolívar. En 1982, cuando el rosarino volvió de su exilio mexicano trajo un manojo de canciones nuevas. En esos días, por una disposición de Sadaic no podía registrarse dos canciones con el mismo título. Esta cuestión generó muchos títulos ingeniosos como, por ejemplo, ‘No se va a llamar mi amor’ de Charly García. Litto quiso registrar un tema como ‘Zamba para mi tierra’ pero ya había una obra con ese nombre. Era del bolivarense Carlos Iglesias, autor de la zamba ‘Amanecer de San Carlos’, emblemática zamba, tema de apertura de los Cantabolívar y los Me encanta Bolívar. Así es que quedó ‘Nueva zamba para mi tierra’.
Nebbia nunca ocultó su pasión por los Beatles, de hecho tiene tres discos editados interpretando sus temas bajo el título de “Beatles Songbook” (1999-2000). En este volumen los recuerda en ‘Para John’, escrita en 1980 después que Litto se enteró del asesinato de Lennon (aquí está mixturada con ‘Nowhere Man’ de John, con los Beatles); y en ‘Rock de la mujer perdida’, tema de Los Gatos con Pappo con el estribillo de ‘Can’t Buy My Love’ de Lennon-McCartney.
Otro momento especial del disco es ‘La chica de Ipanema’, el clásico de Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes, que antecede a ‘La balsa’. En los días que escribió el clásico de Los Gatos junto a Tanguito, Litto estaba muy copado con la bossa nova. Es así que ‘La balsa’ nació con ese influjo, más de una vez el rosarino declaró que compuso la música basándose en los acordes de la música de Jobim.
Como no podía ser de otra manera a Nebbia no le alcanzó con un disco doble, Comenzó a confeccionar una lista con los pedidos de canciones que faltaban y así nació “Litto Nebbia, 50 años de rock argentino, las canciones que faltaban”. Es comprensible, ¿cómo iban a faltar ‘Canción sin puñales’, ese tangazo que escribió en la Navidad del 82, o ‘Distraídos’, dedicada a su madre Martha, o la entrañable ‘Música para las estrellas’, popular a mediados de los 80? También es interesante el rescate de hermosas perlas casi olvidadas, ‘Reflexiones de un hombre singular’, de su debut solista; o ‘Inseguridades’, que se llamaba ‘Cómo aprendí a soportar tus inseguridades’, también gracias a Sadaic.
“No me doy cuenta que hayan pasado cincuenta años, vivo esto con el mismo entusiasmo de la cosa primera en la vida de uno - reflexiona Litto - Casi como que lo miro a través de un calidoscopio y de pronto, me veo haciendo esto en diversas situaciones. Situaciones que me son familiares. Algunas, son tan sólo un marco referencial de algo que ya viví o está por venir. Una mezcla de ‘deja vu’ y la realidad constante.”
Litto Nebbia salió a festejar su medio siglo con la música y lo hizo a su manera, cantando sus canciones para que las oigan los que quieran oír. Hace un tiempo alguien le preguntó cómo había hecho, él no quiso aburrirle con su rollo, pensó que era mejor decirle que no permite que le impidan seguir, y es más, los invita a que lo vean seguir.


Buenos Aires, Argentina.
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